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Vitamina C
Sesderma Dermo-pediatría

 


 

Vitamina C, necesaria para nuestra piel.

La vitamina C (ácido ascórbico) es soluble en el agua y a duras penas se acumula en el organismo. Por este motivo necesitamos aportes diarios regulares. La carencia de vitamina C en nuestro organismo puede generar una sensación de cansancio e incluso dolor articular. En los casos más graves, puede causar escorbuto, aunque hoy es muy raro que se llegue a este extremo.
La vida moderna, exigente y poco sana, acaba por estresarnos. En este contexto también es recomendable aumentar el aporte de esta vitamina, ya que nuestro cuerpo recurre a ella en mayor cantidad. El consenso recomienda ingerir 60 mg de esta vitamina al día para los adultos y unos 55 mg para los niños.
¿Dónde encontrar ese aporte de vitamina C? Fundamentalmente en las frutas y verduras tomadas en crudo: naranjas, pomelos, kiwis, grosellas, piña, espinacas, pimientos… También las legumbres y los cereales son una buena fuente de vitamina C.

Sus principales beneficios son:
- Tiene efectos antioxidantes contra la acción de los radicales libres y transporta oxígeno e hidrógeno en nuestro organismo.
- Está vinculado con la labor desintoxicadora del hígado.
- Ayuda a mejorar la salud de las encías, huesos, dientes y vasos sanguíneos.
- Incrementa la absorción del hierro.
- Acelera la cicatrización de las heridas.
- Participa en la formación de colágeno.

En cosmética, se recurre a la vitamina C para combatir, fundamentalmente, el fotoenvejecimiento provocado por los radicales libres y para aportar luminosidad a la piel.
· Además, disminuye las arrugas y líneas de expresión.
· Incrementa la firmeza, tersura y elasticidad.
· Aclara pigmentaciones y unifica el tono.

La acción contra el envejecimiento se produce por los siguientes procesos:
· Se repara y sintetiza el colágeno.
· La vitamina C aumenta los niveles de colágeno y la densidad y el grosor de las fibras de elastina.

Acción antioxidante:
· La vitamina C protege del daño que los radicales libres causan en las células.
· Captura y neutraliza los radicales libres y elimina el enrojecimiento que causan.

Acción despigmentante moderada:
· Reduce la producción de melanina, que regula la pigmentación en la piel.

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La clave para aprovechar estas virtudes radica en conseguir que la vitamina C no se oxide. En su forma pura, como ácido ascórbico, tiene una vida de entre dos y cinco días. En este caso suele aprovecharse para tratamientos flash, como fiestas, bodas y otros compromisos sociales. Para prolongar esta vida útil se recurre al ascorbil glucósido, más estable que el ácido ascórbico. De esta forma ya puede emplearse en tratamientos diarios y continuados. Por último, gracias a los avances en nanotecnología, surge la vitamina C liposomada. El ascorbil glucósido se encapsula en nanosomas de tamaño microscópico que son capaces de penetrar y transportar la vitamina C a capas profundas de la piel. Con ello se consigue tratamientos en profundidad antes impensables. Además de ese alcance, los nanosomas preservan todas las cualidades de la vitamina C y evitan que se degrade. Por sí mismos, también aportan ciertas cualidades a la piel. No existe riesgo alguno de reacción alérgica o de cuerpo extraño porque son “presentados” a las células como una estructura análoga a las membranas celulares (biocompatibles).

Beneficios de los nanosomas:
· Son epitelizantes; reparan el estrato córneo dañado y mejoran la función barrera de la piel.
· Antiinflamatorios; disminuyen el edema de la zona.
· Bactericidas; evitan la proliferación de infecciones.
· Clarificantes; unifican el color de la piel.
· Seborreguladores.